Será que es otoño. Quizás es porque los domingos ahora desaparecen y existe una segunda oportunidad para poner boca abajo las cosas. O que se acerca el invierno. Y probablemente sea que no sé lo que es. Las dudas siguen como han estado siempre, igual que todo dentro, muy dentro. Es curioso cuando sientes que todo a tu alrededor no hace más que dar giros de 360º, centrifugando todo lo que fuiste, eres y serás. Y sin embargo, dentro, otra vez muy dentro, sigue todo intacto, en el mismo estado. Joder, será que la piel me sobra. Alguien decía que había que cambiarla, lo intenté y lo sigo intentando, aún así ser serpiente no fue lo mío y la lengua viperina me la guardo para otras ocasiones. Qué difícil cuando te da por escribir cosas que no tienen ningun tipo de sentido, cuando "no tenen ni cap ni peus" que dirían en aquella tierra que dejé abandonada un día. Aunque a estas alturas de lo que soy, puedo afirmar que siempre me ha costado más escribir algo que tenga sentido. Me gustan los sin sentidos, o quizás no.
A estas alturas de estas no sé cuantas palabras con sus espacios incluidos, no sé como concluir la historia. ¿Sabes? Me la sudan, vulgarmente, las introducciones, desarrollos y desenlaces. Eso lo dejo para quien tenga claro lo que escribe, mejor dicho, para quien tenga claro a secas. Yo nunca tengo nada claro, así que las estructuras no son para mí. Las dejo y así, sin más, con dos puntos suspensivos y un “me odio un poco” finalizo el principio de esto que será algo nuevo..
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